“Ven y toca unas canciones”. Así reza el cartel del “Open Mic Pucela”, una iniciativa innovadora que se celebra cada domingo desde el mes de octubre en el bar Borsalino (c/ San Blas). La fórmula es sencilla: un escenario, un equipo de sonido y músicos de todo tipo que utilizan ese “micro abierto” para mostrar al público su arte durante 20 minutos cada uno, hasta completar todas y cada una de las veladas. Tiene algo del espíritu de la “jam session”, pero con el punto necesario de organización para que todo salga bien. El padre de la criatura, Javier Vielba, nos cuenta con todo lujo de detalles los entresijos de un formato que se ha convertido en imprescindible punto de reunión para la familia musical de Valladolid.
Alguien va por la calle y de repente ve un cartel que dice “Open Mic Pucela”. ¿Cómo le explicas de qué se trata?
Pues como su propio nombre indica, es un micrófono abierto, pero no para hacer lo que a cada uno le dé la gana, sino que lo hemos adaptado al formato musical de manera exclusiva (salvo una ocasión en que tuvimos a Gori el Magnífico, un mago que nos lo hizo pasar estupendamente). Pero generalmente siempre es música: música de todos los estilos, sin restricciones, sin importar lo bien o lo mal que se toque. Simplemente hay que ponerse en contacto con nosotros, a cada uno le damos su franja de veinte minutos para el siguiente domingo que esté libre, y ellos vienen aquí con su instrumento; nosotros ponemos toda la infraestructura necesaria para la actuación.
Y todo esto sin exigirles un nivel determinado, ni siquiera una grabación para escucharles antes y saber por dónde van los tiros…
Sí, y algunos músicos incluso se sorprenden. Ellos quieren pasarme maquetas y yo les digo que no estoy aquí para juzgar a nadie: a mí me vale con que tú quieras tocar, yo te apunto, te digo la hora aproximada de tu actuación y ya está. No hay ningún tipo de criba previa, ni contrato, ni nada por el estilo: basta con que sea música y que haya ganas de tocar.
Por lo tanto, cualquier músico puede venir aquí a tocar, sin importar el estilo musical que desarrolle…
Así es. Aquí ha habido de todo: música tradicional castellana, jazz, hip-hop, folklore más anglosajón, punk, rock and roll… La única limitación es la del formato, ya que por el tipo de local y los medios de los que disponemos, conviene que las actuaciones sean en acústico o con bases grabadas; es decir, nada de baterías o grandes amplificadores. Además, a ningún músico le compensa montar todos los cacharros para veinte minutos. Lo importante es que el artista venga relajado, con su instrumento y sin más preocupaciones que tocar y pasárselo bien.
Lo que sí que hemos percibido en las crónicas de las últimas ediciones es una presencia mayoritaria de músicos con preferencia por el pop-rock de corte más clásico.
Sí que hay mucho pop y mucho rock, y mucha gente que además de sus temas propios suelen hacer alguna versión, y ahí suelen rendir tributo a los clásicos.
La iniciativa es tremendamente interesante, entre otras cosas porque a nivel local es la primera vez que se hace algo así, pero tampoco a nivel nacional tenemos constancia de eventos similares. ¿De dónde sacaste la idea?
Los últimos tres años yo he vivido en Londres, y frecuentaba este tipo de eventos, que en esa ciudad son habituales y típicos en muchos locales: allí la gente de todas las edades y de todos los gustos musicales sube al escenario y se toca sus canciones. De ahí tomé la idea, intentando adaptarla un poco a esta ciudad, porque la verdad es que la cosa está tomando su identidad propia, tanto a nivel de público como de artistas. Pero es verdad que en España sólo tengo conocimiento de otro “open mic” en Madrid, que lo han empezado a organizar unos chicos ingleses hace unas semanas.
Desde el 7 de octubre, cuando se dio el pistoletazo inicial, habéis celebrado ya 16 ediciones. ¿Cómo has visto evolucionar el “Open Mic”? ¿Ha conseguido cierta notoriedad hasta el punto de aumentar el número de músicos interesados en tocar?
Pues sí, esto ha crecido de una forma que nos ha sorprendido muy gratamente. Al principio incluso algunos amigos nos expresaban sus dudas, por la propia idiosincrasia de la ciudad, donde la gente es bastante parada para estas cosas y la idea podía no ser entendida. Pero no ha sido así: la gente de Valladolid ha demostrado estar preparada para saber disfrutar de la música en directo. Es verdad que al principio era yo el que tenía que andar detrás de los músicos, animándolos para que vinieran a tocar, pero ahora es al revés: tengo un par de domingos programados con antelación, y estamos encantados de ver cómo esto sigue creciendo. Los artistas de la ciudad han abrazado este proyecto y lo han convertido en un lugar de referencia y un refugio para cualquier músico o amante de la música que quiera pasar el domingo y curar la resaca de una forma más entretenida que estar delante de la tele como un zombie; de esta forma salen, hacen vida social, escuchan música y se divierten.
Esa es otra: ¿qué tipo de público es el que viene aquí cada domingo de 7 a 11?
Pues veo mucho público “conciertero”: la verdad es que en Valladolid hay una gente que es muy habitual en la mayor parte de los conciertos que se organizan en los diferentes garitos, grandes amantes de la música en directo. Pero también veo gente que no son habituales en otros conciertos, y sin embargo les ha gustado este formato, posiblemente por el ritmo que le da el hecho de ser varias actuaciones de veinte minutos casa una, y porque hay mucha variedad en cuanto a estilos. Es decir: si el que está tocando en ese momento no te convence mucho, sabes que en cuarto de hora va a salir otro que puede que te guste más. La verdad es que el público responde muy bien: aplauden, cantan, bailan, se divierten, y el ambiente es festivo en general.
Volviendo a los artistas: qué bonito ver las relaciones musicales que están saliendo a partir del “open mic”, juntando a gente que se conocían de antes, a otros que han coincidido aquí por primea vez, y cómo van surgiendo las colaboraciones de forma casi improvisada…
Y esa es una de las cosas que yo personalmente, como músico, estoy agradeciendo muchísimo, porque incluso a mí me está dando la oportunidad de tocar con músicos de Valladolid a los que admiro. Es genial, porque aprendemos unos de otros, y se está creando un sentimiento de camaradería: es como si estuviera sirviendo de catalizador de la escena musical vallisoletana, para que todos nos encontremos y tiremos abajo cualquier tipo de prejuicio sobre gente a la que a lo mejor conocías de vista y pensabas que no ibas a tener demasiado en común con ellos… y luego te das cuenta de que no, de que todo el mundo hace lo que hace porque le gusta, lo hacen con pasión y ganas y merecen un respeto. Y como decías, están saliendo de aquí nuevos proyectos, como Kitsch Combo, en el que se han unido Pablo Acebal y Javi Magallanes, que se conocieron aquí; o mi propio grupo, Arizona Baby, que estamos colaborando con Loove Garou, Dehra Dun o Singapore Fish. Esa era también la esperanza que yo tenía cuando empecé con este proyecto: que sirviera un poco para hacer piña y se crease una unión que diese lugar una escena más sólida y con más lazos de camaradería.
Ya que lo has mencionado, aprovecha para hacerte un poco de publicidad; porque tú no te has metido en esto por el escaso beneficio económico, sino porque eres músico…
(Risas) Desde luego, por el dinero no es. Efectivamente, yo soy músico; de hecho, siempre me traigo a la guitarra al “Open Mic” y cuando queda algún hueco libre, aprovecho y toco, que también es una de mis motivaciones para organizar esto. Aquí suelo actuar en solitario, bajo el pseudónimo de “El Meister”, pero mi principal proyecto es Arizona Baby, el grupo que tengo con mis compañeros Marcos y Rubén. Hacemos rock acústico con influencias del folk y el country; estamos tocando todo lo que podemos, y a finales de marzo bajaremos al Puerto de Santa María para grabar nuestro segundo disco con el productor Paco Loko. Antes vamos a hacer unas fechas con Dehra Dun, y con José María Rey, del programa “El Boulevar” de Radio 3, que estará a los platos pinchando en los interludios de los conciertos. Con este show pasaremos por la sala Potemkin de Salamanca el 29 de febrero y por la Moby Dick de Madrid el 28 de marzo.
Pues antes de cerrar esta entrevista, creo que es imprescindible dejar constancia de la forma de contactar contigo para todos aquellos que quieran tener sus veinte minutos en una próxima edición del “Open Mic Pucela”.
Claro que sí. Tenemos un correo electrónico, que es openmicpucela@hotmail.com, y también disponemos de un “myspace”, cuya dirección es www.myspace.com/openmicpucela, donde además colgamos las fotos de la gente que pasa por aquí cada semana, junto con las crónicas de cada edición. Si lo prefieren, también pueden pasarse directamente por el “Borsalino” y dejar su número de teléfono para que les llamemos. Así que desde aquí invito a cualquier persona que tenga un grupo, o actúe en solitario, o quieran probar cosas diferentes a las que hacen habitualmente, o colaborar con algún amigo, o incluso esa gente que aún no ha pasado de tocar en la clásica fiesta de cumpleaños con los colegas, a que se pasen por aquí y les demos su franja de veinte minutos.
Enhorabuena por la iniciativa y gracias por atendernos.
Gracias a ti por el interés, y también al público y los artistas que están haciendo de esto algo importante.
Haber si quedamos con Vielba pra hablar de proyectos personales. Tenemos una actuación pendiente en nuestra “tele amiga”. Me quito el sombrero de nuevo.
El Open Mic es una de las mejores iniciativas que he visto moverse en Pucela. Todos los domingos que puedo, me encanta pasarme por el Borsalino y disfrutar “como una enana” con Vielba y compañía…
…es una suerte poder contar con proyectos así y conocer gente “viva” que realmente sabe disfrutar de la vida…
Yo también me quito el sombrero…
Chapeau!!!
Espero que tengamos Open Mic para rato…